Enmarañado está su pelo,
enredado por el viento
que lleva las lágrimas
de la húmeda tarde.

Sus ojos tenían promesas,
centellas de luceros
de un mundo bonito
mágico
con sólo su mirada.

Las botellas vacías
y las colillas de cigarro
rodean su estúpidez;
a su lado
el cuerpo
de esa chica insípida
que lo acarció
quizás con frenesí
quizás con ficción.
Ella, suspira tristeza
esperando sus dos centavos
para poderse ir.

Él se queda ahí
inmóvil.
Su soledad lo acompaña,
agarra el teléfono
me llama
contesto...
soy su amiga
inevitablemente...

3 Huellas:

Omar dijo...

bellísimo todo, pero igual cuídese, rockera consentida!

abrazos.

Felipe Chavez G. dijo...

Podrías responderme esto:

¿por qué solemos asociar el lenguaje poético con el cambio de orden al lenguajo cotidiano?

Existe una estructura tradicional del habla en españos: sujeto + predicado.
De quién o qué se habla y lo que se dice de él.
Tradicionalmente el sujeto es un sustantivo y en el predicado hay verbos. a los sustantivos los afectan los adjetivos y a los verbos, generalmente, los adverbios.

Entonces en el lenguaje cotidiano diríamos "su pelo está enmarañado"

sujeto: su pelo
predicado: está verbo
verbo: está
adjetivo: enmarañado

En matemáticas suelen enseñar que "el orden de los factores no altera el producto" ¿es decir que 3 por 5 es lo mismo que 5 por 3?

En síntesis, ¿por qué tendemos a creer que afectar el orden del lenguaje cotidiano nos acerca al lenguaje poético?

no sería lo mismo decir:

"su pelo está enmarañado"
que decir
"enmarañado está su pelo"

si reflexionas sobre esa "variación del lenguaje" posiblemente encontrarás y con las lecturas que te he recomendado, encontrarás que:
"la unidad básica de la poesía no es el verso, como nos enseñaron, la unidad básica de la poesía es la imagen poética"

(ahora no recuerdo si con tu curso hicimos un ejercicio llamado poemas en acción, cuando llevé unos objetos y decía frases como: viajo a tu corazón, mato el viento, apago el mundo, mientras respectivamente enviaba un avioncito de papel, mordía una manzana y apagaba una vela, si lo hicimos, recuçerdalo y si no lo hicimos, charlaeremos de eso lentamente)

En cualquiera de los casos, sigue escribiendo, pero recuerda que lo primero es conocer la técnica, las herramientas, después y sin afán vendrá la creación.

El escritor como el carpintero conoce para qué sirve el cepillo, la lija, el serrucho, los utiliza hábilmente, pues estudia para qué sirve cada uno.

Reconoce la madera solo con el tacto, por el olor, ese conocimiento se lo da la experiencia, no el azar.

Ese es nuestro compromiso con el lenguaje: conocer sus vetas, sus áreas roñozas o lisas para que al usar las herramientas adecuadas, logremos algo bello, expresivo, poético, que como te digo, nunca sucede por azar, ni por inspiración, ni mucho menos por depresión.

primero somos artesanos del lenguaje, mas cercanos al panadero que amasa la harina, al obrero que pega los ladrillos, al barrendero de la calle, debemos ser respetuosos con nuestro oficio, no desfallecer en su estudio por el afan de expresar nuestros mundo interiores.

un abrazo

Julieth dijo...

Gracias profe por esas recomendaciones, las tendré en cuenta como siempre.

Abrazos grandísimos!